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lunes, 13 de diciembre de 2021

DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

 



Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.

El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:

“…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”

(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854).


Definición de Bula:  Documento pontificio que trata materias de fe, asuntos administrativos o judiciales, o concede ciertos privilegios y que está autorizado por el Papa mediante un sello que lleva su nombre.

domingo, 13 de diciembre de 2020

INMACULADA CONCEPCIÓN (1. 767-1.769). Giambatista Tiépolo.


EL TEMA:

   María se eleva en cielo en actitud de recogimiento rodeada por los ángeles. Una mandorla luminosa la envuelve y confiere a la escena un carácter sobrenatural. Está coronada con doce estrellas y la paloma del Espíritu Santo sobrevuela sobre su cabeza, identificándola como la elegida por Dios. 

   La Virgen se apoya sobre el creciente lunar, que evoca su castidad; y con sus pies aplasta a la serpiente tentadora, que lleva en la boca la manzana y se enrosca alrededor del globo terráqueo, como recuerdo de su triunfo sobre el pecado original.

LA ICONOGRAFÍA:

   Tiépolo une la visión de la Inmaculada como Virgen apocalíptica -envuelta en sol y coronada con doce estrellas, alusivas a las doce tribus de Israel- y loa Virgen Tota pulchra, al parecer acompañada por algunos elementos de la Letanía: a sus pies se encuentran una palmera tumbada -símbolo de la esperanza-, una rosa -símbolo de sabiduría-. Un ángel porta una vara de azucenas -símbolo también de pureza-; a la izquierdea se intuye una puerta transparente, referente de su condición de Puerta del cielo.
   María ciñe su manto con el cinturón franciscano por ser esta orden la titular del convento al que se destinó la obre y haber sido ellos los primeros defensores de la creencia.
    
ALGUNOS ELEMENTOS:

Paloma del Espíritu Santo.

Puerta, alude a María como Puerta del cielo.

María pisa la serpiente con la manzana como símbolo del triunfo sobre el pecado original.

Palmera, símbolo de la esperanza.

Doce estrellas, símbolo de las doce tribus de Israel.

María, en actitud recogida, se eleva al cielo.

Vara de azucenas, símbolo de la pureza.

Espejo, símbolo de la sabiduría de María.

 



 

INMACULADA CONCEPCIÓN. Pedro Pablo Rubens (1.628).


EL TEMA:
 
   Para la representación de este tema, Rubens toma como punto de partida la visión de San Juan en su libro del Apocalipsis: "Apareció en el cielo una señal grande, una mujer envuelta en el sol, con la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona con doce estrellas".

LA ICONOGRAFÍA:

Rodeada por el sol.

María, Madre de la Iglesia, título con el que la Iglesia la honra de manera oficial desde el Concilio Vaticano II.

Palma, alusión al sacrificio.

Doce estrellas coronan su cabeza.

Corona de laurel, símbolo de la gloria.

María, conjunción entre belleza perfecta y pureza sin mancha.

Serpiente bajo sus pies: recuerda el triunfo sobre el pecado.

ALGUNOS ELEMENTOS:

EL MUNDO: significa que maría es la reina del cielo y de la tierra.
 
LA LUNA: la luna cambiante que brilla con luz ajena y ella pisotea, simboliza el mal.

INMACULADA CONCEPCIÓN. Francisco Zurbarán (1.628-1.630).


ELEMENTOS SIMBÓLICOS QUE APARECEN EN EL CUADRO.

EL TEMA:
   La Virgen se presenta ante el espectador en actitud orante. Está coronada con doce estrellas y cabezas de ángeles.
   El sol se sitúa detrás de ella, de la que parece irradiar la luz que ilumina todo el fondo.
   La luna, transparente, está representada con las puntas hacia abajo.
  A ambos lados de la figura, entre nubes, están representados algunos de los símbolos de las letanías marianas: Escala de Jacob, Puerta del cielo, Estrella de la mañana, Espejo sin mancha, Torre de marfil.
   En el paisaje de la parte baja de la escena, Zurbarán aprovecha para recrear la ciudad de Sevilla, convertida en Ciudad de Dios, en la que destaca la Torre de David; al otro de la escena representa el agua y una carabela, alusión al socorro de los navegantes y una palmera.

LA ICONOGRAFÍA:
   Las fuentes de la representación de esta imagen de la Inmaculada Concepción son el Cantar de los Cantares y el Apocalipsis de San Juan.
   Las metáforas bíblicas fueron popularizadas por lasw letanías lauretanas, y aparecen a su alrededor, en alusión a ls virtudes de la Virgen María.


ROSTRO DE LA VIRGEN: Perfección clásica, síntesis entre realismo e idealismo. 

VESTIDO BLANCO: Color por excelencia mariano, símbolo de la pureza o limpieza del pecado original.

MANTO AZUL: Color por excelencia mariano, símbolo de la eternidad, símbolo del cielo.

MEDIA LUNA: En contraposición al Sol, la Luna simboliza la divinidad femenina y la fertilidad. Colocada bajo los pies de la Virgen, hay quien ha querido ver el triunfo del cristianismo sobre el islamismo (representado por una media Luna), pero esta idea se aleja del más puro significado teológico.

CORONA CON 12 ESTRELLAS: La estrella hace referencia a la estrella de David y el número 12 nos habla de muchos pasajes y momentos bíblicos: tribus de Israel, Apóstoles, 12 puertas de Jerusalén, 12 piedras preciosas, 12 perlas, 12 piedras tomadas en el río Jordán… Es el número de la perfección eterna.

ESPEJO: En algunas representaciones marianas aparece un espejo porque significa que María Dios se reflejo y se reprodujo. Y en Ella los fieles han de mirarse y tenerla de modelo para alcanzar, o por lo menos aproximarse, a como fue la Madre de Dios.

LA PALMERA: Aparece citada en el “Eclesiástico”(24.14) como elogio de la
Sabiduría. Los árboles siempre verdes y con vida proporcionan un toque de esperanza de salvación. La liturgia aplica este pasaje a la Virgen María y así, encontramos la palmera en el repertorio iconográfico en torno a la Inmaculada.
Para los discípulos y amadores de Jesús la palmera es el símbolo de la entrada triunfal en Jerusalén.
Fue una especie que siempre estuvo presente en el paraíso, un árbol de tierras cálidas que se encontraba también en el camino de salida del paraíso, un árbol habitual en el tema de la expulsión de Adán y Eva. La palmera fue símbolo de la justicia desde los inicios de la iconografía cristiana y tanto su imagen arbórea como su rama están presentes en temas que requieren la concepción o demostración.
Es un planta que proyecta a la perfección la asociación de dos principios geométricos de demostración fundamental: la línea de su tronco y el círculo de sus ramas o frutos.
En ocasiones la planta resulta áspera y rugosa en su tronco, y se guarnece de espinas, como la justicia cuando tiene que aplicar un castigo. La palmera, como esta virtud, no puede perder su follaje, pues perdería su perfección. Si la justicia necesita beber de la fuente espiritual de las Divinas Escrituras, la palmera necesita brotar próxima a un curso de agua. 

 

Historia de la Fiesta de la Exaltación de la Cruz.

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